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El especialista en temas petroleros Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, analizó el impacto de la creciente tensión geopolítica en el Golfo Pérsico sobre el mercado energético mundial, especialmente en lo relacionado con el petróleo y el gas natural. Durante su intervención, explicó que el escenario actual es de alta complejidad estratégica, donde cualquier decisión militar o política tiene efectos inmediatos sobre los precios internacionales del crudo debido a la extrema sensibilidad del mercado y la importancia de las rutas marítimas de la región.
Piñón señaló que el Estrecho de Ormuz es un punto crítico para el comercio global de petróleo, ya que por allí transita una parte significativa del crudo transportado por mar. Explicó que la zona cuenta con corredores de navegación específicos que permiten el paso de grandes buques petroleros, y que estos canales han sido históricamente fundamentales para el flujo energético mundial. En este contexto, destacó que cualquier interrupción o amenaza en esta área genera de inmediato volatilidad en los mercados internacionales.
El experto también se refirió a las operaciones de seguridad y control marítimo en la región, indicando que se han desplegado tecnologías como drones submarinos para la detección y remoción de minas, con el objetivo de garantizar la continuidad del tránsito de buques. Asimismo, mencionó la relevancia de la presencia de fuerzas navales internacionales, que podrían intervenir para asegurar la apertura de rutas estratégicas y definir qué embarcaciones pueden transitar en función de la seguridad regional.
En su análisis, Piñón explicó que una de las estrategias más relevantes no necesariamente sería el cierre total del estrecho, sino el control o bloqueo de infraestructuras energéticas clave, lo cual tendría un impacto directo sobre la economía de Irán. En particular, destacó la importancia de la Isla de Kharg, desde donde se exporta aproximadamente la mayor parte del petróleo iraní. Según su evaluación, la interrupción de este punto logístico representaría un golpe económico significativo, capaz de afectar de forma directa la capacidad de exportación del país.
El especialista también advirtió sobre los riesgos asociados al gas natural licuado, especialmente en el campo compartido entre Irán y Qatar conocido como South Pars/North Dome, uno de los mayores yacimientos de gas del mundo. Explicó que este campo representa una parte importante del suministro global de gas natural licuado y que cualquier daño a su infraestructura tiene efectos prolongados en el mercado energético internacional. Indicó que tras episodios de conflicto, la recuperación de la producción puede tardar varios años, lo que contribuye a una presión sostenida sobre los precios.
Finalmente, Piñón concluyó que el escenario actual no solo implica riesgos para la región, sino también para la economía global, ya que la interrupción parcial o total de rutas, puertos o infraestructuras energéticas podría provocar aumentos significativos en los precios del petróleo y del gas natural, con efectos directos en países importadores de energía en Europa, Asia y otras regiones. Según su análisis, el mercado energético se encuentra en un estado de alta incertidumbre donde la geopolítica tiene un peso decisivo en la formación de precios y en la estabilidad del suministro global.