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El economista Tulio Rodríguez, creador de la Corporación COLAES y profesor universitario de econometría, advirtió que la economía de Estados Unidos enfrenta una combinación de factores que podría desacelerar su crecimiento en los próximos meses, entre ellos el aumento del desempleo, el encarecimiento del petróleo y la incertidumbre geopolítica. Durante una entrevista radial, explicó que aunque un aumento puntual en las cifras de desempleo no necesariamente indica una crisis, sí merece atención si se convierte en tendencia. “Un solo mes negativo no significa que estás en una crisis, porque vienes de una tendencia de crecimiento; lo preocupante sería que se convierta en una tendencia”, señaló.
Rodríguez recordó que el modelo económico estadounidense ha estado basado durante décadas en el consumo interno y en la externalización de la producción industrial. “El mundo nos envía contenedores cargados de cosas y nosotros les enviamos contenedores cargados de dólares”, afirmó, al explicar que el consumo representa cerca del 70 % del Producto Interno Bruto (PIB). Según el economista, el comportamiento del consumidor es decisivo y está estrechamente ligado a la percepción de estabilidad. “Si el público se asusta y ve un ambiente de incertidumbre, deja de consumir. La gente posterga la compra del carro, el viaje o los electrodomésticos y se limita a lo esencial”, indicó, advirtiendo que una caída en el gasto de los hogares puede amplificar las tensiones económicas.
El especialista también destacó el impacto que puede tener el aumento del petróleo en toda la cadena económica. Explicó que el barril de West Texas Intermediate (WTI) ha registrado incrementos significativos en pocas semanas y que cada aumento de 10 dólares puede traducirse en entre 30 y 50 centavos más por galón de gasolina. “El precio del petróleo es un multiplicador de todo lo demás: de los precios, del temor a emplear y hasta de la cautela para contratar”, afirmó, señalando que el encarecimiento de la energía termina reflejándose rápidamente en los alimentos y en el costo de vida.
A este panorama se suma la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente, que según Rodríguez podría tener consecuencias económicas globales dependiendo de su duración. El economista planteó tres posibles escenarios: uno de 90 días, otro de 180 días y un tercero de un año. “Si logramos terminar esto en 90 días sería un triunfo gigantesco, pero si el conflicto se prolonga comienzan a aparecer actores indirectos y mayores riesgos para el comercio mundial”, explicó. Entre sus preocupaciones mencionó la posibilidad de interrupciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial. “Si ese estrecho se ve afectado, el caos para el comercio energético sería gigantesco”, concluyó.