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El profesor de Ciencias Políticas de la Florida International University, Daniel Pedreira, aseguró que la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China continuará definiendo gran parte del escenario internacional en los próximos años, con Taiwán como el principal punto de conflicto entre ambas potencias.
Durante una entrevista televisiva, Pedreira analizó la reciente reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, destacando que, aunque existen espacios de cooperación puntual, persisten profundas diferencias estructurales y geopolíticas entre Washington y Beijing.
El académico señaló que uno de los temas más sensibles sigue siendo Taiwán, especialmente ante la posibilidad de que Estados Unidos apruebe un nuevo paquete de ayuda militar para la isla, una medida que podría aumentar las tensiones diplomáticas con China en las próximas semanas.
Sin embargo, indicó que ambos gobiernos parecen coincidir en asuntos estratégicos vinculados a la estabilidad internacional, como la necesidad de impedir que Irán desarrolle armas nucleares y la importancia de mantener abiertas rutas marítimas clave como el estrecho de Ormuz.
Pedreira explicó que China enfrenta este tipo de disputas desde una lógica de largo plazo, favorecida por la estructura de su sistema político. Según afirmó, el liderazgo chino no está condicionado por elecciones periódicas, divisiones partidistas o cambios constantes de administración como ocurre en Estados Unidos.
“China puede esperar décadas mientras fortalece su capacidad militar, económica y diplomática”, expresó.
El profesor sostuvo que esa diferencia estructural coloca a Washington en una posición más compleja dentro de las negociaciones bilaterales, ya que cualquier estrategia estadounidense depende también de dinámicas internas como las elecciones, la correlación de fuerzas en el Congreso y las prioridades de cada administración.
Como ejemplo, mencionó que mientras China puede desarrollar bases militares o proyectos estratégicos sin oposición política significativa, Estados Unidos debe someter iniciativas similares a debates legislativos y procesos presupuestarios.
Pedreira también destacó que Beijing ha mantenido durante años un proceso sostenido de expansión militar y geopolítica, incluyendo la construcción de islas artificiales y bases militares en áreas estratégicas del Indo-Pacífico.
Aun así, subrayó que Taiwán no se encuentra aislado internacionalmente. Según explicó, la isla ha construido una amplia red diplomática y política, no solo a nivel gubernamental, sino también mediante relaciones con organizaciones, sectores políticos y actores internacionales en numerosos países.
“Taiwán tiene una importante red de apoyo internacional y una influencia diplomática considerable a pesar de su tamaño”, afirmó.
Finalmente, el académico advirtió que la competencia entre China y Estados Unidos seguirá intensificándose tanto en el plano militar como en el económico y diplomático, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para el equilibrio global en las próximas décadas.