Belleza con Cabeza - ESTELA Belleza
En este episodio hablamos de menopausia y perimenopausia desde un enfoque estético… pero con cabeza. Porque más allá de los síntomas internos, esta etapa trae cambios visibles en la piel, el tejido y la silueta, y entenderlos es la base para intervenir con respeto y realismo. Nos acompaña Estela de Abajo, directora de ESTELA Belleza (Gijón, Calle Ruiz Gómez 11), para poner orden, contexto y estrategia.
Explicamos qué ocurre cuando descienden progresivamente los estrógenos: cambia la estructura del tejido cutáneo y subcutáneo, se reduce la producción de colágeno y elastina, se ralentiza el metabolismo celular y puede alterarse la distribución de la grasa (a menudo hacia abdomen o parte superior del tronco). A nivel externo, esto puede traducirse en flacidez, sequedad, pérdida de densidad, y también en una mayor tendencia a edemas y celulitis.
¿Son cambios inevitables? Son naturales, sí, pero eso no significa que haya que resignarse ni perseguir promesas imposibles. La conversación insiste en cambiar el marco mental: menos obsesión por “rejuvenecer” o “adelgazar rápido” y más enfoque en comprender el nuevo estado del cuerpo para acompañar su adaptación. La prevención y la anticipación cobran especial valor porque, con el tiempo, la piel y los tejidos pueden perder receptividad: el drenaje se vuelve menos eficiente y la grasa puede responder peor a estímulos que antes funcionaban.
Hablamos también de qué tipo de abordaje tiene sentido desde la estética: una estrategia integrativa y progresiva, que combine trabajo manual, aparatología, cosmética, nutrición y micronutrición, siempre partiendo de una valoración previa individual. Se mencionan técnicas habituales en este contexto como la diatermia capacitiva y resistiva, la endermología y distintas tecnologías de estimulación profunda del colágeno, además de recursos más actuales con efecto termodinámico.
Y hay un punto clave que atraviesa todo el episodio: lo emocional. En esta etapa no solo cambia el cuerpo; cambia también la forma de habitarlo. Muchas mujeres sienten que “hacen lo mismo de siempre” pero el cuerpo responde distinto, o que ya no se reconocen. Aquí la estética puede ser un espacio de reencuentro y acompañamiento, siempre que se trabaje desde la escucha y el respeto, no desde la presión estética.