Belleza con Cabeza - ESTELA Belleza
Septiembre suele traer un “clic” mental con el cuerpo: después del verano, a muchas personas les preocupa más su aspecto… y es fácil caer en la culpa, la urgencia y la famosa “operación recuperación”. En este episodio proponemos otra vía: retomar el cuidado corporal desde el criterio, sin parches de temporada. Nos acompaña Estela de Abajo, directora de ESTELA Belleza, para explicar el nuevo enfoque con el que trabajan hoy los tratamientos corporales.
Hablamos de cómo ha cambiado la manera de abordar el cuerpo: venimos de una cultura estética obsesionada con “reducir rápido”, y eso alimenta desilusiones y frustración. Estela lo deja claro: no basta con “hacer aparatología o masajes por hacer”, y mucho menos perseguir resultados imposibles basados en “antes y después” que no siempre cuentan toda la verdad. El cambio de enfoque no es marketing: nace de formación avanzada, inversión en nuevos equipos y, sobre todo, de una visión más honesta de lo que sí se puede lograr.
Aquí aparece una comparación muy potente: preguntarle a un centro cuántas sesiones necesitas para “tener el cuerpo de X” es como entrar en un gimnasio y pedir un número mágico. No existe. El cuerpo mejora con constancia, con objetivos realistas y entendiendo que hay distintos abordajes (estético, médico-estético y quirúrgico) y que no todo se puede conseguir con tratamientos no invasivos. Hablar de límites también es cuidarte.
¿Y por qué septiembre es un buen momento para empezar? Porque tras el verano el cuerpo suele estar más “desordenado”: retención, inflamación, fatiga, peor circulación. Y como llega el frío y “lo tapamos”, tendemos a dejarlo pasar… hasta acumular tensión y llegar a otros momentos críticos (como Navidad) en peor estado. Septiembre se plantea como un reset, no para “arreglar” nada, sino para cuidarse de verdad. Prevenir, en este contexto, no es exagerar: es tener criterio.
En cuanto a tratamientos, el mensaje es claro: depende de cada caso, pero a menudo el orden importa. Muchas veces se empieza por drenar y desinflamar, recuperar circulación y movilidad, y solo después avanzar hacia grasa o tonificación. Suelen ser protocolos combinados, pero sin automatismos: no se trata de hacer “de todo”, sino de hacer lo que toca, cuando toca.