Belleza con Cabeza - ESTELA Belleza
En este episodio ponemos sobre la mesa una duda muy común (y muy frustrante): ¿por qué me salen granos si ya no soy adolescente? Mucha gente cree que el acné “se pasa con la edad”, pero la realidad es más compleja. Para aclararlo con conocimiento y empatía nos acompaña Estela de Abajo, directora de ESTELA Belleza, especialista en dermofarmacia y formulación cosmética.
Hablamos de una idea clave: en muchos casos no es “una etapa”, sino una predisposición de la piel que puede acompañar toda la vida (por el tipo de sebo, tamaño del poro, tendencia a inflamarse…). Estela comparte incluso una frase que le marcó, de un cliente de más de 80 años: “nunca le digas a un adolescente que sus granos se van a pasar”. Porque no siempre es así. Y entenderlo quita culpa y permite plantear un plan realista.
Entramos en el acné en la mujer adulta, que suele ser multifactorial: hiperqueratinización del poro, exceso de sebo e inflamación modulada por andrógenos, con la microbiota cutánea implicada. Puede empeorar con fluctuaciones hormonales (perimenopausia/menopausia, SOP leve), estrés y mal sueño, dieta con alta carga glucémica, tabaco, contaminación, cosméticos oclusivos, fricción/oclusión (mascarillas, cascos) e incluso ciertos fármacos. En mujeres es frecuente el patrón mandibular, y si se acompaña de ciclos irregulares, hirsutismo o resistencia al tratamiento, conviene valorar un estudio hormonal.
También abordamos una situación muy habitual: la “doble batalla” entre controlar granos y, a la vez, querer cuidar el envejecimiento. Muchas personas sienten que si usan productos más nutritivos empeoran los brotes… y si se centran en el acné, descuidan lo antiedad. Aquí va una buena noticia: se puede tratar el acné sin renunciar al cuidado antiedad. Hoy existen ingredientes, técnicas y protocolos que permiten combinar ambas necesidades de forma segura.
¿Cómo se aborda con criterio? Con valoración previa (para entender qué tipo de piel y qué prioridad tiene), tratamientos en cabina y cosmética personalizada en casa, con seguimiento y ajustes según evolución. Y cuando hace falta, coordinación con otros profesionales. Porque saltar de producto en producto sin plan suele ser el verdadero problema de quienes sienten que “ya lo han probado todo”.