Historias de Galicia que nadie te había contado
En el verano de 1960, una joven empresa pesquera gallega realizaba un novedoso encargo a un astillero de Vigo. Tras siete meses de fabricación, se entregaba aquel innovador buque de pesca, el primer arrastrero congelador de la historia, un avance tan extraordinario que cambiaría para siempre el mundo de la industria pesquera. Su nombre era “Lemos” y su dueño era una recién creada y desconocida compañía: Pescanova. La innovación del Lemos estaba en su tecnología, que permitía procesar las capturas a bordo ultracongeladas, lo que posibilitaba faenar durante semanas sin tener que volver a puerto, facilitando que se pudiera pescar en caladeros más lejanos, con más capturas y a los que hasta ese momento no se tenía acceso. El 8 de septiembre de 1961, el Lemos partió rumbo a la costa argentina y cuando regresó a Vigo, el 8 de diciembre, lo hizo con 250 toneladas de pescado, el primero que puso a la venta la compañía. El salto tecnológico de que dio Pescanova, permitió que, en menos de diez años, se convirtiera en una de las cien mayores empresas de España y en la primera compañía pesquera de Europa, con una flota de más de 100 buques. Pescanova no solo cambió para siempre la industria de la pesca, sino que creó una nueva categoría de producto alimenticio: el pescado congelado.