Historias de Galicia que nadie te había contado
En la primavera de 1814, Europa entera contenía la respiración. Napoleón, el hombre que había hecho temblar a reyes y emperadores, estaba derrotado, pero sus generales todavía ofrecían resistencia mientras huían de España. En Tolosa (Toulouse), al sur de Francia, se libró la última gran batalla de aquella guerra que había devastado la península ibérica. Las calles de la ciudad se convirtieron en trincheras, las casas en fortalezas improvisadas y los campos en un lodazal de sangre. Allí se decidía no solo el destino de Francia, sino también el final de una época marcada por la ambición desmesurada del emperador corso. Y allí, hombro con hombro con británicos y portugueses, combatieron también soldados gallegos, una unidad militar heredera de una tradición que había nacido en los tiempos de Carlos I y que aún hoy late en la Infantería de Marina más antigua del mundo: el Batallón de Marina de Ferrol.