A047 Roma, Historia Eterna - República XXXIII (475-476 a.u.c.)
Author: franzogar
March 12, 2021
Duration: 40:36
Son nombrados cónsules Cayo Fabricio Luscino, por 2ª vez, y Quinto Emilio Papo, por 2ª vez.
Hechos destacados del año:
Cuando uno de los médicos de Pirro, llamado Nicias, desertó de las filas epirotas, propuso a los cónsules romanos envenenar a su señor.
Para mostrar su gratitud, Pirro envió a Cineas a Roma con todos los prisioneros romanos, entregándolos sin rescate.
Parece ser que Roma devolvió a los suyos y otorgó entonces una tregua a Pirro, no así una paz formal, ya que el rey no consintió en abandonar Italia.
Pirro, sin embargo, pasó a Sicilia, al tiempo que Roma se apresuró a pactar con Cartago un nuevo tratado de alianza, el cuarto que firmó con tal potencia. La firma del 4º tratado romano-cartaginés estableció en una de sus cláusulas que ninguno de los dos pueblos celebrase una paz por separado con Pirro.
Según Polibio, Roma y Cartago renovaron el tratado que dice así: "Si se cierra un tratado escrito con Pirro, deberán hacerlo ambas partes.
De ser necesario, los cartagineses también deberán prestar ayuda en el mar a los romanos.
Los Cartagineses socorrerán a los Romanos incluso en el mar si fuese necesario.
Cartago concedió a Roma un trato de igual a igual.
Una vez firmado este tratado, Roma intentó poder atacar Tarento, y cortar a Pirro las comunicaciones con su madre patria.
Los cartagineses les dijeron a los romanos que estaban dispuestos a aliarse con ellos en el tiempo que duraba la guerra con Pirro.
Los romanos, animados por esta nueva alianza, cancelaron la firma del tratado con Pirro.
La escuadra cartaginesa, que transportaba tropas romanas al sur de Italia, a cuyo frente iba Magón, zarpó del puerto de Ostia, tras la firma del mencionado tratado, rumbo al estrecho de Sicilia, para ejercer el dominio del vital estrecho de Mesina, contando con el apoyo de los mamertinos que controlaban la ribera occidental del Estrecho, y Milón, general de Pirro, que dominaba Tarento.
Entonces, la flota viró hacia Siracusa.
Aparentemente, Magón buscó un entendimiento pacifico entre Cartago y Pirro, aunque en realidad lo que estaba maquinando fue conocer las intenciones de Pirro con respecto a Sicilia.
Y quiso convencer al rey epirota para que no desembarcara en Sicilia y se mantuviera en Italia combatiendo a los romanos.
Pirro, cuando abandonó Italia, dejó parte de sus tropas que permanecieron estacionadas en varios lugares aliados suyos, como protección contra los romanos y contra el peligro de traición.
Los romanos planearon reconquistar el sur de Italia.
Mientras, en la Italia del sur, el cónsul Cayo Fabricio Luscino y su colega, Quinto Emilio Papo, continuaron la guerra contra los pueblos itálicos sureños: lucanos, brucios, tarentinos y samnitas, aprovechando la ausencia de Pirro cuando comenzó su campaña siciliana.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Cabe recordar que la muerte del tirano de Siracusa (Sicilia), Agatocles, en aquel momento siendo rey, invitó a Cartago a tomar las ciudades griegas de la isla.
El actual tirano de Siracusa, Toinón y Sosístrato de Agrigento (luego Sosístrato 2º de Siracusa), se apoyaron en un ejército de unos 10.000 mercenarios, expulsado Hicetas de Siracusa.
Sin embargo, los dos entraron en conflicto, y provocaron una guerra civil que dividió la ciudad de Siracusa entre la isla Ortigia, que un puente la comunicaba con la propia Siracusa, (en manos de Toinón) y la parte costera de la ciudad de Siracusa (en manos de Sosístrato).
Los cartagineses, que ya tenían en su poder a Agrigento, atacaron Siracusa.
La ciudad de Siracusa quedó sitiada por tierra y por mar.
Nadie pudo prestárselos más que Pirro.
Tras una larga guerra civil entre las dos facciones, una la de Toinón y otra la de Sosístrato, la ciudad de Siracusa se encontró indefensa ante la invasión púnica, y ambos generales buscaron el apoyo de Pirro.
Recibió Pirro, aún en Tarento (Magna Grecia), entonces embajadas procedentes de Siracusa, Agrigento y Leontini, suplicando su auxilio contra cartagineses y mamertinos, que vagaban por Sicilia a sus anchas.
Pirro fue solicitado recientemente por alguna de estas ciudades, como único recurso para combatir con éxito a Cartago.
Pirro calculó dominar Sicilia y crear allí un reino estable, que pondría bajo mando de su hijo Alejandro.
Hay que recordar que Roma y Cartago mantenían aún una firme alianza contra Pirro.
Y Sicilia no sólo ofreció mayores perspectivas que el sur de Italia, sino que además fue imprescindible para la propia existencia de las ciudades griegas, cuya causa estaba defendiendo ahora contra Roma.
Los púnicos enviaron a Mesina una flota tripulada por marinos cartagineses y 500 soldados romanos para tratar de disuadir a Pirro de que desembarcara en Sicilia.
Pirro, a finales del verano, zarpó de Tarento a Sicilia y protegió su retaguardia, dejando fuertes guarniciones en las ciudades de la Magna Grecia, en el sur de Italia.
El ejército cartaginés llevaba meses asediando la mayor ciudad de la isla, Siracusa, con un ejército de 50.000 hombres y un centenar de barcos de guerra, pero el rápido avance de Pirro cogió a los cartagineses por sorpresa, y éste desembarcó sin oposición en la isla de Ortigia, que controlaba la entrada al puerto de Siracusa.
Gracias a la ayuda de la flota siracusana, unos 140 barcos, la flota de Pirro burló el bloqueo naval cartaginés y logró conducir las tropas a suelo siciliano.
Hizo levantar inmediatamente el sitio de Siracusa, y reunió en poco tiempo todas las ciudades griegas de la isla.
Aunque siguieron teniendo una gran ventaja numérica, los cartagineses supieron que tenían pocas opciones de derrotar a las tropas de Pirro. Luego Pirro se dirigió a Leontini, que ocupó sin lucha, donde Heráclides, tirano de Leontini, entregó a Pirro un ejército de 4.000 soldados de infantería y 500 jinetes.
Allí consiguió Pirro más de 8.000 infantes y 800 jinetes, que integró en su ejército. Con los refuerzos conseguidos, el ejército de Pirro ascendió a más de 30.000 soldados de infantería, 2.500 de caballería y 30 elefantes.
Los restos de las fuerzas púnicas huyeron a las ciudades amuralladas costeras del oeste siciliano como Lilibeo, Eryx y Panormo.
Son nombrados cónsules Publio Cornelio Rufino, por 2ª vez, y Cayo Junio Bruto Bubulco, por 2ª vez.
Los cónsules, Publio Cornelio Rufino y Cayo Junio Bruto Bubulco, llevaron la guerra contra los samnitas.
La Italia del Sur, indefensa desde mucho tiempo atrás, no estaba salvada de la guerra contra Pirro, dueño aún de Tarento, porque el epirota pudiese fácilmente volver de Sicilia y emprender la guerra.
Cronología de otros hechos históricos:
Sicilia.
Los mamertinos fueron ayudados por los cartagineses desde que se instalaron en Mesina y fueron utilizados por los púnicos para que provocaran un segundo frente contra Pirro y ganaran tiempo en Lilibeo.
Finalizado el problema mamertino, Pirro fue anunciado como “rey de Sicilia”, ya que estaba casado con una hija de Agatocles.
Finalmente el asedio fue cancelado y el aura de invencibilidad de Pirro quedó empañada.
Administró Sicilia sin tener en consideración las constituciones de las ciudades.
Los habitantes de las ciudades greco-sicilianas, muy celosas de su autonomía, vieron ya en Pirro, a un dictador, y esta actitud ya no la soportaron. Además Pirro decidió crear una gran flota y trasladar la guerra contra Cartago a sus dominios en África, lo que supuso más gastos.
Las ciudades más considerables se pusieron nuevamente de acuerdo con Cartago y con los mamertinos.
Con la sublevación de los sicilianos murieron las esperanzas de Pirro, aniquilando el ideal de toda su vida.