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El investigador y especialista en energía Jorge Piñón, con más de 30 años de experiencia en compañías como Shell y BP, advirtió sobre la fragilidad del mercado petrolero internacional ante los recientes incidentes en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes para el transporte de crudo a nivel global.
Piñón explicó que, aunque el estrecho no está físicamente bloqueado, las grandes navieras y compañías petroleras han decidido reducir el tránsito por precaución, debido al riesgo para los tripulantes de los supertanqueros y la posibilidad de minas o ataques a embarcaciones. Esto provoca interrupciones indirectas en el flujo de petróleo, aunque los canales de exportación permanezcan abiertos.
El especialista señaló que los países más dependientes del crudo que pasa por Ormuz —Japón, China, India y Corea del Sur— son los que deberían asumir un papel activo en la protección de la ruta, dada la renuencia de algunos países europeos a involucrarse.
Precio del petróleo y riesgos mayores
Según Piñón, la volatilidad del Brent crude se ha moderado en las últimas semanas, manteniéndose en un rango de 90 a 100 dólares por barril, después de picos iniciales de 110-112 dólares provocados por los primeros incidentes.
Sin embargo, el investigador advirtió que un conflicto mayor, especialmente si se atacan puntos críticos de exportación como Kharg Island en Irán, podría disparar los precios a 150 o incluso 200 dólares por barril, afectando directamente a la economía mundial y generando un shock en el suministro de crudo.
Impacto global y en Cuba
Piñón explicó que la inseguridad en Ormuz también tiene repercusiones en la disponibilidad de combustible para otros países, incluyendo aquellos con sistemas energéticos más frágiles. En particular, mencionó que Cuba enfrenta dificultades en su abastecimiento de petróleo y diésel, lo que ha generado apagones y problemas en servicios básicos como agua potable y cocina doméstica. La isla depende tanto del crudo nacional como de importaciones que actualmente se han reducido, exacerbando su vulnerabilidad ante cualquier fluctuación en los mercados internacionales.
Según Piñón, la combinación de riesgos geopolíticos en Ormuz y la escasez de combustible en países dependientes muestra que, pese a la expansión de energías renovables, el petróleo sigue jugando un papel estratégico clave en la estabilidad energética global.