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El economista y especialista en energía Juan Fernández, integrante fundador de “Gente del Petróleo” y exvicepresidente de planificación financiera de Petróleos de Venezuela (PDVSA), advirtió que el mercado petrolero internacional atraviesa una etapa de elevada volatilidad debido a las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y al riesgo sobre rutas clave de suministro energético.
Durante una entrevista radial, Fernández explicó que la decisión de 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía de liberar cerca de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas busca amortiguar posibles interrupciones en el suministro global de crudo.
“El objetivo de liberar estas reservas es garantizar que no haya escasez inmediata de combustible. Sin embargo, el comportamiento del precio del petróleo dependerá en gran medida de las expectativas del mercado y de cuánto tiempo se prolongue el conflicto”, señaló.
El especialista recordó que las reservas estratégicas de los países industrializados equivalen aproximadamente a 90 días de suministro, lo que permite ofrecer un margen temporal para enfrentar emergencias energéticas. En el caso de Estados Unidos, se estima que la reserva estratégica cuenta actualmente con unos 415 millones de barriles.
Fernández indicó que uno de los principales focos de preocupación es la seguridad del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo. La inestabilidad en esa zona, sumada a ataques contra buques petroleros y al incremento en los costos de seguros marítimos, ha elevado la incertidumbre en los mercados energéticos.
“El tema del tiempo es fundamental. Si el conflicto se prolonga, las expectativas de escasez seguirán presionando los precios del crudo y de los combustibles”, afirmó.
El economista también alertó que el impacto de un alza sostenida en el precio del petróleo puede trasladarse rápidamente a la economía global.
“Cuando el petróleo sube de forma abrupta, se produce una cadena de efectos: aumentan los costos de la energía y el transporte, sube la inflación y se afecta el comercio internacional. En consecuencia, muchas economías comienzan a resentirse”, explicó.
Recordó que durante la pandemia de COVID-19 también se recurrió al uso de reservas estratégicas para estabilizar los mercados energéticos ante la volatilidad.
Fernández señaló además que algunas decisiones recientes de política energética buscan aliviar la presión sobre los precios. Entre ellas mencionó la flexibilización de ciertas sanciones al mercado petrolero ruso, medida que en teoría permitiría incorporar volúmenes adicionales de crudo al mercado internacional.