"Los caminos del Moncayo: Tarazona y Borja, dos juderías hermanas "
Author: Javier Bona
January 3, 2026
Duration: 16:38
"Los caminos del Moncayo: Tarazona y Borja, dos juderías hermanas "
Este episodio explora las profundas conexiones entre las comunidades judías de Tarazona y Borja durante el siglo XV, revelando una red de relaciones económicas, sociales y espirituales que desafió las fronteras geográficas y pervivió hasta la expulsión de 1492. A través de más de trescientos cincuenta documentos notariales estudiados por el doctor Miguel Ángel Motis Dolader, descubrimos cómo estas dos juderías hermanas, separadas por apenas veinte kilómetros al pie del Moncayo, compartieron destino, comercio, fe y, finalmente, persecución.
Contenido del episodio
La red económica del valle del Ebro
El episodio comienza situando a Tarazona y Borja dentro de un hinterland económico más amplio que incluía Zaragoza, Magallón y Sos del Rey Católico. Sin embargo, entre Tarazona y Borja existía una proximidad especial que se traducía en intensas relaciones humanas y comerciales. Los judíos de ambas ciudades se conocían, hacían negocios juntos, se prestaban dinero y testificaban en los documentos notariales de los otros.
Personajes documentados
El capítulo presenta a varios personajes históricos cuyas vidas ilustran estas conexiones:
Junez Azamel, judío mercader habitante en Tarazona, protagoniza una operación comercial supralocal documentada el 24 de enero de 1486. Junto con judíos de Borja (David Azamel, Açach Figel, Ezmel Azamel, Yosúa Memmenir y Jucé Taboch), obtiene colectivamente 1,500 sueldos de Mira Levi, viuda de Salamón Constantín de Zaragoza. Esta operación demuestra cómo Zaragoza funcionaba como centro emisor de capital, Tarazona como aljama intermedia con mercaderes activos, y Borja como aljama receptora.
Rabí Açach Amarillo, judío de Tarazona, aparece en 1465 como prestamista que otorga 35 sueldos a cristianos de Borja (Andrés de Mendolca y Dominga Pero Juhan), con garantía de un majuelo. Este caso ilustra cómo los judíos de Tarazona no solo realizaban grandes operaciones comerciales, sino también pequeños préstamos que permitían a los cristianos de Borja sobrevivir y cultivar sus tierras.
Jaime Bonel, escudero habitante en Tarazona, poseía propiedades en la judería de Borja. El 21 de abril de 1465 vende por 200 sueldos unas casas en "Basenda de la judería" a Alazar Arrueti, mercader judío de Borja. Este caso demuestra la porosidad de las fronteras entre ambas ciudades.
Relaciones institucionales
El episodio dedica especial atención a las relaciones entre el capítulo catedralicio de Tarazona y la aljama de Borja. El capítulo ostentaba censales instituidos por micer Bernat Pinades, arcediano de Calatayud y canónigo de Tarazona: 8,000 sueldos de propiedad con un interés anual de 500 sueldos para sufragar misas por su alma.
La aljama de Borja pagó al capítulo de la catedral de Tarazona:
• 1488-1489: 2,000 sueldos
• 1492: 2,000 sueldos
Estas sumas enormes para una pequeña aljama representaban deudas perpetuas que ataban a los judíos de Borja a la catedral de Tarazona. Además, los canónigos de Tarazona eran señores feudales con derechos sobre tierras en Borja, como un olivar en Ribas que pagaba 8 dineros anuales.
La sombra de la Inquisición
El capítulo aborda también el lado oscuro de estas relaciones: la persecución inquisitorial. Miguel de Santa Fe, mercader habitante en Tarazona, era un converso recluido en las cárceles inquisitoriales. La aljama de Borja le debía 500 sueldos anuales que vencían cada 13 de febrero. En 1489, el clavario Jucé Taboch pagó en Tarazona 2,000 sueldos acumulados (correspondientes a 1486-1489), que fueron directamente a manos de los inquisidores.
Los inquisidores Alfonso de Alarcón y maestre Martín García, canónigos de la Seo zaragozana, actuaban por autoridad apostólica y ordinaria de las diócesis de Zaragoza y Tarazona. Así, ambas ciudades compartían no solo comercio y fe, sino también persecución.
Convivencia medieval
El episodio destaca casos de convivencia entre las tres culturas. Farax de Tarazona, un moro que llevaba el nombre de la ciudad como apellido, y su esposa Exienza de Nuez, el 30 de octubre de 1482 reciben en comanda 60 sueldos de Azach Figel, judío de Borja, obligando un campo de 2 cahíces como garantía. Este caso ilustra cómo judíos, cristianos y moros hacían negocios juntos, testificaban en los documentos de los otros y vivían en un mundo complejo pero funcional.
El Archivo de Tarazona como custodio de la memoria
Un aspecto fundamental del episodio es el papel del Archivo Histórico de Protocolos de Tarazona como custodio de la memoria de Borja. El protocolo de Pascual Benito de 1456, fundamental para conocer la historia de los judíos borjanos, se encontró en Tarazona, no en Borja. Sin este archivo, gran parte de la historia de los judíos de Borja habría permanecido desconocida.
El doctor Miguel Ángel Motis Dolader, en su monumental trabajo sobre los judíos de Borja, reconoce esta deuda con Tarazona. Sus estudios han documentado las sinagogas, las necrópolis, las carnicerías, y han reconstruido las redes económicas y las estructuras sociales de estas comunidades.
La expulsión y la memoria
El episodio concluye con el dramático final: el 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos firman el Edicto de Expulsión. Los judíos de Tarazona y Borja se enfrentan a la decisión más difícil de sus vidas. Algunos se convierten, algunos huyen, algunos mueren en el camino. Las comunidades que habían existido durante siglos desaparecen en cuestión de meses.
El último documento que menciona a judíos de Borja es de 1492. Después, silencio. Las sinagogas son convertidas en iglesias, las casas de la judería son ocupadas por cristianos, la memoria se borra.
Pero no del todo. Los documentos permanecen en los archivos de Tarazona, de la Catedral, de la Diputación Provincial de Zaragoza. En estos archivos, los judíos de Tarazona y Borja siguen vivos, siguen haciendo negocios, siguen testificando, siguen siendo parte de la historia.
Mensaje final
El episodio concluye con una reflexión sobre la importancia de la memoria. Las juderías de Tarazona y Borja ya no existen, pero su legado permanece en la arquitectura de las ciudades, en los nombres de las calles, en los documentos de los archivos y en la memoria de aquellos que se niegan a olvidar.
Porque olvidar es traicionar, olvidar es permitir que la injusticia triunfe, olvidar es permitir que la expulsión sea definitiva. Pero recordar es resistir, recordar es honrar, recordar es asegurar que los judíos de Tarazona y Borja, aunque expulsados hace más de quinientos años, siguen siendo parte de nuestra historia, de nuestra identidad, de nuestra memoria.
Duración: Aproximadamente 16.6 minutos
Fuentes documentales:
• Documentos sobre los judíos de Borja (1455-1500), estudiados por Miguel Ángel Motis Dolader
• Archivo Histórico de Protocolos de Tarazona
• Archivo de la Catedral de Tarazona
• Protocolos notariales del siglo XV
Personajes mencionados:
• Junez Azamel (mercader judío de Tarazona)
• Rabí Açach Amarillo (prestamista judío de Tarazona)
• Jaime Bonel (escudero de Tarazona)
• Miguel de Santa Fe (mercader converso de Tarazona)
• Pedro d'Anyón (vecino de Tarazona)
• Martín d'Arnedo (habitante de Tarazona)
• Farax de Tarazona (moro)
• Juan de Veratón (notario de Tarazona)
• Micer Bernat Pinades (arcediano de Calatayud y canónigo de Tarazona)
• Alfonso de Alarcón (inquisidor)
• Maestre Martín García (inquisidor)
• Dr. Miguel Ángel Motis Dolader (historiador)
Temas tratados:
• Redes económicas judías en el valle del Ebro
• Préstamos y comandas entre judíos de diferentes aljamas
• Relaciones institucionales entre el capítulo catedralicio y las aljamas
• Persecución inquisitorial de conversos
• Convivencia entre judíos, cristianos y moros
• El papel de los archivos en la preservación de la memoria
• La expulsión de 1492 y sus consecuencias