A078 Roma, Historia Eterna - República LIV (544 a.u.c. 1ª parte)
Author: franzogar
July 24, 2021
Duration: 21:44
ROMA
Período republicano (del 509 al 27 antes de Cristo
o del 244 al 726 ab urbe condita).
La República oligárquica.
Son nombrados cónsules Quinto Fulvio Flaco, por 4ª vez, y Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, por 5ª vez.
Son nombrados procónsules Marco Claudio Marcelo, Publio Sulpicio Galba y Marco Valerio Levino.
Son nombrados pretores Cayo Hostilio Túbulo, Lucio Veturio Filón, Tito Quincio Crispino y Cayo Aurunculeyo.
Son nombrados propretores Cayo Calpurnio Pisón, Cayo Letorio, Marco Junio Silano y Lucio Cincio Alimento.
Son nombrados censores Publio Sempronio Tuditano y Marco Cornelio Cétego.
Son elegidos ediles plebeyos Quinto Cecilio Metelo y Cneo Servilio.
Es nombrado tribuno de la plebe Cayo Publicio Bíbulo.
Los ejércitos fueron distribuidos de tal modo que las dos legiones de Sicilia, al mando del procónsul, Marco Valerio Levino, fueron asignadas al cónsul, Quinto Fulvio Flaco; las que mandó en Etruria el propretor, Cayo Calpurnio Pisón, fueron transferidas al cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, pero en Etruria, donde permaneció el propretor aludido, quedaron bajo su mando las legiones urbanas; el pretor, Tito Quincio Crispino, mandó el ejército que tuvo el cónsul, Quinto Fulvio Flaco y, por último, el pretor, Cayo Hostilio Túbulo mandó el territorio del Piceno y el ejército del propretor, Cayo Letorio, ubicado en Ariminum (Rímini).
Marco Claudio Marcelo vio prorrogado su mando un año más como procónsul y siguió mandando las legiones que dirigió durante su consulado.
El procónsul, Marco Valerio Levino, y el propretor, Lucio Cincio Alimento, gobernaron el Sicilia, donde fue puesto bajo sus mandos las legiones derrotadas en Cannas y recibieron, además, los restos de las tropas, también derrotadas, del pretor ya fallecido, Cneo Fulvio Flaco, obteniendo el mismo trato que las anteriores.
El cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, en Tarentum (Tarento) recibió 30 quinquerremes enviadas desde Sicilia, mientras que el resto de la flota romana debía navegar hasta África para devastar la costa bajo el mando del procónsul, Marco Valerio Levino, siempre que éste no rehusara y enviara al propretor, Lucio Cincio Alimento o al legado, Marco Valerio Mesala.
En Hispania, Publio Cornelio Escipión y el propretor, Marco Junio Silano, fueron autorizados por el Senado a permanecer en el mando de las legiones romanas allí destacadas hasta que éste les reclamase.
Publio Licinio Craso Dives, actual Pontífice Máximo, obligó a Cayo Valerio Flaco a ser consagrado, en contra de su voluntad, flamen dial; o sea, sacerdote del dios Júpiter. Los cónsules alistaron dos legiones en la ciudad de Roma.
Las antiguas legiones urbanas fueron puestas bajo el mando de Cayo Fulvio Flaco, hermano del cónsul, Quinto Fulvio Flaco, para reemplazar a las legiones de Etruria, que regresarían a Roma.
Por otra parte, el cónsul, Quinto Fabio Máximo Verrucoso Cunctator, ordenó a su hijo, Quinto Fabio Máximo, que llevase a Marco Valerio Levino, el procónsul en Sicilia, que ya contaba con dos legiones y 30 quinquerremes, el resto de las tropas, las que tuvo que reunir en gran medida del ejército del colega de su padre, Quinto Fulvio Flaco, cuyo contingente final llegó a sumar unos 4.300 hombres más.
Si otras colonias tomaban el mismo camino, así como también los aliados, inevitablemente Roma quedaba traicionada a merced de Aníbal.
También aconteció que el cónsul, Quinto Fulvio Flaco, convocó la Asamblea para elegir a los censores.
Ninguno de los dos hombres elegidos alcanzó la dignidad de cónsul; a saber, Marco Cornelio Cétego y Publio Sempronio Tuditano.
Por estas fechas murió el que fuera cónsul, censor y dictador Marco Fabio Buteón.
Italia.
Campania.
Capua.
Italia.
Apulia.
El procónsul, Marco Claudio Marcelo, se dirigió hacia la ciudad de Canusium (Canosa di Puglia), a cuyos habitantes Aníbal intentó inducir a rebelarse contra Roma y le presentó combate.
Al día siguiente el procónsul, Marco Claudio Marcelo, ofreció nuevamente batalla y Aníbal la aceptó.
Un día después, el procónsul romano volvió a ofrecer batalla al general púnico.
La siguiente noche, Aníbal abandonó su campamento.