Mucha Mierda decálogo
Author: Mucha Mierda Radio
January 13, 2021
Duration: 41:05
Hoy leemos Teatro con Marina Natera, alumna del taller Municipal de Teatro-Chiclana.
_CIEN PUNTOS_ de Carlos García Ruiz.
Y además de Javier García Teba.
_COMO DARSELAS DE EXPERTO EN TEATRO. DECÁLOGO_
Si lo que usted quiere es ir de “enterao” en los espectáculos teatrales sin tener puñetera idea del asunto, es imprescindible que siga escrupulosamente estas diez reglas de oro.
1.- Sobre todo hágase el misterioso. Lo primero que debe cuidar es su vestuario. Es de buen gusto acudir al teatro de negro, siempre con un pin alusivo (el más socorrido es el de las dos máscaras).
En estrenos de relumbrón puede acudir con cierto toque extravagante, por ejemplo con traje largo de lentejuelas, capa o tocado con un sombrero pijo. Eso sí, únicamente en teatros como el Lope de Vega, el Alhambra o el Español. Sin duda pasará por un exquisito teatrero cosmopolita. (En cambio debe abstenerse en Chiclana pues le mirarán con cierto recelo).
2.- A su llegada al vestíbulo del teatro, acérquese a los corrillos de influencia (irán vestidos de la misma guisa que usted). No pierda ripio. Si pesca alguna novedad o rumor sobre la compañía de esa noche, vaya con desparpajo por los otros distintos corrillos (según le permita su círculo de conocidos) saludando efusivamente a diestro y siniestro, y como buen “enterao”, suelte el cotilleo como cosa suya.
3.- Una vez acomodado/acomodada en su butaca, si previamente ha mirado el argumento de la obra en internet, puede dormir (si no ronca). Puede despertarse cuando oiga los aplausos, haga lo mismo. Y no haga la ola (no es costumbre en el teatro).
4.- Al finalizar el espectáculo no aplauda con demasiado entusiasmo, y no se ponga de pie salvo en casos excepcionales. De otro modo le considerarán público provinciano y fácil de contentar.
Por otra parte, no debe contribuir con sus aplausos a que los actores salgan varias veces a saludar pues fomentará su conocida egolatría y vanidad. Incluso es saludable patear alguna vez en la vida.
5.- No es imprescindible, pero si lo suyo es hacerse pasar por pseudoprofesional del medio en esto de la técnica, es de efecto acercarse al pretil del escenario mientras el resto del público abandona la sala y escudriñar ostensiblemente varas de focos y otros trucos de escenografía.
Sobre todo debe conocer los tipos de focos y su situación: Fresnel, Luz negra, Luz amarilla, Estroboscópicos, Roqueros; Lateral, Frontal, Contraluz, Cenital o Marital.
6.- A la salida demore las despedidas y no abandone en ningún momento su aire de suficiencia. Ante un nutrido grupo, no pierda la oportunidad de exponer su opinión sobre el espectáculo entreverando, eso sí, palabrejas como dramaturgia, el método, sobreactuado, vocalización o catarsis. Por ejemplo, ´´Estos actores han aprendido con el método´´, “sí pero no” (con tono peyorativo).
Si los comentarios sobre el espectáculo empiezan a ser mayoritariamente entusiastas, disienta en algún momento con pegas del tipo ´´estructura manida´´, ´´escenografía recargada´´, “montacargas a tope” o ´´salida de foco´´.
Es importante que explique todo con rotundidad.
7.- Si se trata de un espectáculo más o menos abstracto (por ejemplo de teatro-danza) y no es capaz de resumir coherentemente su argumento (o directamente le ha dejado con los pies fríos y la cabeza caliente), opte por una de estas argumentaciones:
a) ENTUSIASTA. En un montaje impresionista como éste cada espectador se comunica directamente con el escenario y entiende algo único e intransferible. Su aroma evoca a la uva Tempranillo. Una experiencia sublime.
b) TIBIA. Estamos ante una propuesta vanguardista que es arriesgada por defunción y que prescinde de lo conceptual. De hecho, todo arte postmoderno auténtico destruye el espacio, el tiempo y la anécdota argumentativa. Interesante.
c) DESFAVORABLE. Francamente, el autor ha querido expresar mucho pero se ha perdido en evanescencias surrealistas. Por otra parte, los actores en ningún momento han sabido conectar con el publicista. No me ha dicho mucho la obra, la verdad.
El caso es no quedarse callado, y no dé la opción que otros opinen.
8.- Reserve su mayor gesto de desprecio para los que han preferido quedarse en casa viendo el R. Madrid-Barcelona (por ejemplo su marido). Arróguese para sí el rol (que no es un juego) de minoría culta, haga un gesto de conmiseración, y de paso no dude en augurar que el fútbol acabará con el teatro.
9.- Resulta básico dominar el capítulo de las citas.
Cuando tenga oportunidad, cite a autores como Bertoldo Brecht, Antonio Artaud o Costantino Stanislavski; utilice siglas como los mataos del F.I.T., S.G.A.E., C.A.T., o P.A.R. (del campo visual); o suelte algún anglicismo como gag, pub, clown, performance o fly-cage (fliquei); aprenda tecnicismos escénicos como calle, boca, pata, hombro, corbata, calcetín, etc.
10.- Por último, es muy socorrido tener elaborada una teoría molona y recurrente (aunque sea peregrina), que se pueda colocar en cualquier conversación. Por ejemplo, sobre la crisis actual del teatro. No le importe empalmar tópicos del tipo:
-- El público de hoy no entiende: al teatro sólo viene a reírse.
-- Ya no quedan autores.
-- El Estado debería apoyar más al teatro.
-- El Verfremdungseffekt consiste en el pasaje del terror
haciendo distanciar al actor del personaje.
Es fundamental que oculte su verdadera opinión.
Si estas diez indicaciones no dan el resultado apetecido, su caso es grave. Entonces sólo cabe tomar una medida drástica: ir más al teatro.