Actualidad Radio Miami
El periodista y escritor cubano Rubén Cortés aseguró que la economía cotidiana de Cuba se mantiene, en gran medida, gracias al apoyo directo del exilio, especialmente desde Miami, y no por la gestión del Estado.
Durante una entrevista, Cortés explicó que el sistema cubano ha sobrevivido en los últimos años apoyado en tres pilares fundamentales: el turismo, la ayuda externa y, sobre todo, las remesas familiares.
“En esencia, hemos estado subvencionando y soportando a la dictadura con miles de millones de dólares en remesas”, afirmó.
Un “puente aéreo” que sostiene la isla
El analista describió la existencia de un flujo constante de viajes y envíos desde el exterior hacia Cuba, que funciona como un verdadero “puente aéreo” de abastecimiento.
Según relató, es común observar en vuelos desde ciudades como Miami una gran cantidad de equipaje con productos básicos destinados a familiares en la isla.
“Lo que mantiene el día a día del cubano no es el Estado, son los familiares que están fuera. El gobierno se desentiende y esa carga la asume el exilio”, sostuvo.
Cortés subrayó que estos envíos incluyen desde alimentos y medicinas hasta artículos de uso cotidiano, lo que permite a muchas familias enfrentar la crisis económica interna.
Desigualdad y privilegios
En contraste, indicó que la élite gobernante accede a recursos de mayor escala a través de acuerdos con gobiernos aliados, lo que les permite mantener privilegios y niveles de vida muy por encima del resto de la población.
“Las cuestiones grandes las resuelven por otras vías, mientras el pueblo sobrevive con lo que le envían sus familiares”, explicó.
Más allá de las sanciones
El periodista también cuestionó la efectividad de las sanciones internacionales, al señalar que, aunque estas afectan al Estado, no sustituyen el rol que desempeñan las remesas en la vida cotidiana.
“Se puede hablar de petróleo o de grandes acuerdos, pero el día a día se sostiene con arroz, café, medicinas… eso es lo que llega en las maletas”, dijo.
Pensar en la Cuba post-Castro
Finalmente, Cortés adelantó que uno de los grandes desafíos será el futuro del país en un eventual proceso de transición, tema que desarrolla en su libro Cuba después del Castro.
El autor consideró que, más allá del contexto actual, será imprescindible definir cómo reconstruir el país una vez que se produzcan cambios estructurales en el poder.
“Más tarde o más temprano habrá que enfrentar la disyuntiva de cómo será esa transición y cómo se reconstruye Cuba”, concluyó.